BATALLA DE MARITZA

A
nte los triunfos otomanos en Tracia, se constituyó una cruzada bajo los auspicios del Papa Urbano II, formada por Hungría, Servia, Bosnia y Valaquia. La batalla de Maritza fue un descalabro para las tropas de esta cruzada, tras la cual, los otomanos tuvieron las manos libres durante veinte años en Tracia y Bulgaria. Siendo reconocida la soberanía otomana por el resto de los estados balcánicos, esto estimuló la creación de un “imperio de vasallos” de los otomanos en Europa.
Al ganar Murad I la batalla de Maritza, aseguró su conquista de la Tracia oriental, paralizó la resistencia local, fortaleció su confianza en el ejército, demostrando a Europa el poderío militar otomano reconociendo la soberanía otomana, comenzando por Bizancio que en 1372 aceptó ser vasallo de los otomanos.

Ante los triunfo